Sección 2 de 5 · La metodología
Cómo convertimos opiniones en datos que se pueden comparar
«La comida está muy buena» y «un lugar increíble, sin duda volveremos» son las dos opiniones positivas, pero no dicen lo mismo. Para poder compararlas, sumarlas y detectar patrones, necesitábamos un método que transformara el lenguaje en números sin perder el matiz. Así es como lo hicimos.
El proceso
De la reseña al patrón, en 5 pasos
Leer cada reseña completa
Nada de fijarse solo en la nota de estrellas: cada comentario se lee entero, identificando tono, contexto y detalle.
Categorizar en 8 aspectos clave
Comida, servicio, presentación, precio, tiempos de espera, ambiente, atención y experiencia general.
Puntuar cada mención
Cada aspecto mencionado recibe un valor objetivo según su tono — de -2 a +1 (ver escala más abajo).
Ponderar por nivel de detalle
Las reseñas largas y elaboradas pesan más que un «todo genial» de tres palabras — reflejan opiniones más meditadas.
Agregar y buscar patrones
Con las 53 reseñas ya puntuadas, los patrones (fortalezas, quejas recurrentes) se vuelven visibles y medibles.
Ejemplo real del método
Así se puntúa una reseña, aspecto a aspecto
Un ejemplo ilustrativo de cómo una sola reseña se descompone en varias puntuaciones independientes:
«El +1trato ha sido genial, súper atentos y amables. La +1comida buenísima, aunque las -1porciones podrían ser un poco más generosas para el precio. Aun así, +1volveremos sin duda.»
Esta única reseña aporta datos a cuatro categorías distintas (servicio, comida, precio/porciones y experiencia general) sin que ninguna puntuación dependa de una lectura subjetiva — solo del tono de cada mención concreta.
La escala
Cuatro valores, sin ambigüedad
A esto se suma la columna de «nivel de detalle» (1 si la reseña es extensa y elaborada, 0 si es breve) — así una reseña de una línea no pesa lo mismo que una de cinco párrafos, sin perder ninguna de las dos del análisis.
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